jueves, 5 de junio de 2014

La zorra y las uvas

En una mañana de otoño, mientras una zorra descansaba debajo de una plantación de uvas, vio unos hermosos racimos de uvas ya maduras, delante de sus ojos. deseosa de comer algo refrescante y distinto de lo que estaba acostumbrado, la zorra se levanto, se remango y se puso manos a la obra para comer las uvas.

Lo que la zorra no sabia es que los racimos de uvas estaban mucho mas altos de lo que ella imaginaba. Entonces, busco un medio para alcanzarlos. Salto, salto, pero sus dedos no conseguían ni tocarlos. Había muchas uvas, pero la zorra no podía alcanzarlas. Tomo carrera y salto otra vez y volvió a saltar y nada. Las uvas parecían estar cada vez mas altas y lejanas.

cansada por el esfuerzo y sintiéndose  imposibilitada de conseguir alcanzar las uvas, la zorra se convenció de que era inútil repetir el intento. Las uvas están demasiado altas y la zorra sintió una profunda frustración. Agotada y resignada, la zorra decidió renunciar a las uvas.

cuando la zorra se disponía a regresar al bosque se dio cuenta que un pájaro que volaba por allí, había observado toda la escena y se sintió avergonzada. creyendo que había hecho un papel ridículo para conseguir alcanzar las uvas, la zorra se dirigió al pájaro y le dijo:

-to hubiera conseguido alcanzar las uvas si ellas estuvieran maduras. me equivoque al principio pensando que estaban maduras pero cuando me di cuenta que estaba aun verdes, he preferido desistir de alcanzarlas. Las uvas verdes no son un buen alimento para un paladar tan refinado como el mio.

y fue así que la zorra siguió su camino, intentando convencerse de que no fue por su falta de esfuerzo que ella no había comido aquellas riquísimas uvas. Y si porque estaban verdes.

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